Control remoto en tiempo real vs control programático vs AI

Quizá nos estemos saltando un paso en el desarrollo de la robótica.

Es como lo de los drones. Primero se empezaron a comercializar esos helicópteros por control remoto, fíjate tú, algo que podía estar en el mercado hace 40 años. Al verlos, a alguien (bueno, a muchos, pero alguien lo hizo real) se le ocurrió ¿Y si le ponemos alas a un móvil? No se pretendió que los drones fuesen inteligentes en su primera versión: aunque los haya, el estándar inicial pasa por el control remoto por parte de un humano. Es más fácil y rápido de implementar, por lo tanto de convertirlo en una innovación.

Una ventaja de poder controlar remotamente un dispositivo es que se puede hacer con varios a la vez, o, aunque no sea exactamente al mismo tiempo, sí que una sola persona podrá controlar distintos dispositivos ubicados en distintos sitios bajo demanda.

Pongamos el caso de uso de los robots para cuidados de personas dependientes:
Estamos alargando la incorporación de la tecnología que permitirá multiplicar las atenciones porque queremos que los robots puedan pensar y tomar decisiones por sí mismos.
Sabiendo que en los próximos años habrá más personas dependientes que las que no lo son, el personal sanitario será escaso y se necesitarán técnicas que permitan a un cuidador o sanitario atender a más personas en una misma jornada. La atención uno a uno es ya inviable y sólo los robots nos podrán salvar de ello. Siempre y cuando todos estemos de acuerdo en que la explotación de otras personas, normalmente inmigrantes sin papeles, no es una solución.

Un amigo para Frank. Película sobre robot cuidador con epílogo de escenas de prototipos reales.

Problema: Si esperamos a que los robots puedan actuar por sí solos, incluso con programaciones previas hechas por humanos, llegaremos tarde. Si nos centramos en la mecánica, la perfeccionamos para que puedan abrir cajones o poner inyecciones, calentar agua, desabrochar un pantalón, etc, controlados remotamente, habremos dado un gran paso: una persona podrá atender físicamente a varias personas, y además conseguiremos el objetivo más pronto.

Después, démosles poco a poco inteligencia para ir multiplicando la cantidad de personas que se pueden atender.

Si alguien ve negocio en la robótica al tiempo que quiere resolver un problema, tendrá más éxito y a más corto plazo si pone en marcha esta idea.

Regalando ideas

Así que, no nos pasemos de listos y de gurús. Hagamos las cosas simples, y no convirtamos la innovación en estafa.

No, si al final Platón lo sabía

Claro la sociedad perfecta de Platón tenía un fallo: los esclavos.

En fin. Quizá falte un poco de filosofía. El pensamiento y la lógica escasean y parece que la canalizan los que no saben si los robots deberían pagar impuestos.

Los robots trabajan gratis para nosotros y no van a ser ellos precisamente los que deban encargarse de establecer el equilibrio. Únicamente deben ser una pieza clave de una sociedad perfecta.

En la sociedad perfecta de Platón, fallaba algo: Los esclavos. Ese último escalafón de su sociedad perfecta. Otra cosa es que él considerase que su felicidad no dependía de sus derechos sino de la caverna de la que habían salido, que en realidad no era otra cosa que una justificación para aquello que era injusto.

Ya no hay nada que rebatirle a Platón en sus teorías políticas. Los robots pueden recoger el papel de los esclavos.

Así que, bienvenidos robots. A trabajar mucho.