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¿Demoscopia mal hecha o mal interpretada?

¡Pégale, mesa mala!

Resulta gracioso escuchar a periodistas y analistas hablar de lo mal que se hacen las encuestas porque “no dan una” ¿No será que no hay capacidad de análisis o que los análisis que hacen son simplistas?
Los titulares de las encuestas los hacen ellos tras conocer los datos, y luego culpan a las empresas demoscópicas.

Esas empresas hacen unas preguntas a unos encuestados. Dicen dónde, cuándo, y a quién han hecho las preguntas. Lo que queda después es interpretarlas.

Aparte de publicar una simple media aritmética, hay que hacer proyecciones y predicciones. Analizar tendencias y conocer datos como la moda y la mediana, qué segmentos han sido encuestados y cruzar datos con otros estudios paralelos e históricos. Lo que está claro es que dos encuestas que arrojan resultados distintos nos pueden llevar a acertar en las predicciones. Tampoco saben cruzar datos históricos de otras encuestas y sus errores teóricos en las medias simples.

Es graciosísimo cómo los analistas se sientan en un plató, y reconocen sin ruborizarse que no aciertan una. Ni uno de ellos, para luego poner a parir a las encuestas.

El día de las elecciones andaluzas todos los analistas coincidieron en que el resultado teórico de VOX no se daría. Que como mucho obtendrían tres escaños. Y eso lo decían después de verse una clara tendencia en las encuestas.

Cuando el CIS ofrecía la posibilidad de un escaño en Almería a VOX, y la siguiente, dos meses antes de las elecciones, lo daba por seguro, ya deberían saber que si las elecciones fuesen unos días después, obtendría 3 escaños, sobre todo vista la demostración de fuerza en Sevilla.

A medida que avanzaba la campaña los datos lo confirmaban y aumentaban.

Pero esos “analistas”, que responden al perfil del gurú que es experto a base de repetirlo,  seguían dudando de la tendencia dos días antes de la campaña. Y el mismo día de las elecciones, con una encuesta que daba 9-10 escaños, seguían diciendo que “a lo mejor” entraba pero no con tanta fuerza.

¿En qué mundo viven? Supongo que en el que nos cuentan. O no.

Quizá es en ese mundo donde puedes aprobar poniendo faltas de ortografía, a base de hacerle la pelota al tutor, o bien sacando el título en la Rey Juan Carlos.

Por cierto, criticaron una encuesta y dijeron que había que revisar “a ver quién hace las encuestas”, hablando de una cuyo análisis  prácticamente acertó en todo, o con pequeños errores, pero nadie dijo, “joer, qué metedura de gamba”.

Echan la culpa al mensajero. Supongo que ese también es el perfil del gurú que lo es a base de repetirlo, de esa generación en que las mamás le dicen al niño que está muy bien todo lo que hacen, que son los mejores, y que culpan a la mesa cuando el niño se da un cabezazo con ella “¡Pégale, mesa mala!”.

En fin, aquí es donde vivimos, y las consecuencias de que los poderes, incluido éste, estén manejados por trepas mediocres, las estamos viendo y padeciendo.